Nunca la ajena voluntad, aun grata, / cumplas por propia. Manda en lo que haces, / ni de ti mismo siervo. / Nadie te da quien eres. Tú, no cambies. / Tu íntimo destino involuntario / cumple alto. Sé hijo tuyo. - Ricardo Reis (Fernando Pessoa)
1.6.12
TALLER DE ENCUADERNACIÓN ARTESANAL en PUERTO RICO
A petición de algunas amigas (y para poner la creatividad a moverse mucho y bien), volveré a ofrecer el Taller de Encuadernación Artesanal I en Puerto Rico.
1ra sesión: costura Encuadernación cosida tradicional Encuadernación japonesa y variaciones
2da sesión: uso de pegamento Encuadernación pegada (tradicional) Restauración de libros viejos
Se espera del taller la creación de un espacio de intimidad, seguridad y díalogo entre los participantes. Tiene un costo de 50.00 por persona. La facilitadora proporciona parte de los materiales, pero los estudiantes también deberán traer algunos materiales para usar y/o compartir (tijeras, papel de reuso, cartón, retazos de tela, aguja grande).
Para que el taller sea rentable, necesitamos una matrícula mínima de 6 personas (máximo 10 por taller, por razones de espacio y para que cada participante pueda recibir atención individualizada de calidad). Si en un golpe de buena suerte resulta que tenemos a más de 10 personas interesadas, podemos organizar dos+ fechas para los talleres, no se preocupen.
El taller sería en mi casa, Calle Loíza 1808 Apt 3-A, Santurce, PR.
Ahora, es necesario que definamos las fechas y horarios del taller. La fecha propuesta de inicio es a partir del 20 de junio. Mis horarios en estos tiempos son bastante flexibles. Hagan sus sugerencias.
Es importante que tengan claro que éste es un taller artesanal; no es un taller de creación literaria. Se prevé la posibilidad de que en un futuro el taller pueda evolucionar en un taller de edición artesanal autogestionada, en el cual sí habría un componente fuerte de elaboración, corrección y edición de proyectos de libro, con el objetivo final de realizar ediciones pequeñas de libros individuales.
Por favor ayuden a difundir esta información para que vayamos dándole forma juntos. ¡Gracias!
PD:
En estos enlaces pueden ver fotos e información de talleres anteriores en diversos espacios y contextos (talleres creativos en La Casa Feminista en la Ciudad de México, taller a maestros en Panamá, taller de encuadernación en Centro Cultural El Aleph/Tamaulipas, México, Untitled Publishing Project a jóvenes de la ciudad de Nueva York, entre otros):
En el metro, Francisco Medina, obrero de la
construcción, me dijo (mirándome escribir) que no tuviera miedo de la escritura
ni de mis pensamientos, aunque fueran diferentes. Él no sabe que fue invasivo,
que su gesto platicador o solidario o empático movió mis aguas,
perturbadísimas. Él no sabe que a veces tengo miedo de mi escritura y del
pensamiento. Yo escribía en ese momento:
¿quién vendrá? Y luego no está uno nunca preparado. ¿Cabe Francisco Medina en
tu escritura?, preguntó Francisco Medina. No, le dije yo, buscando la mirada de
los otros. Cuando se bajó del vagón y estuve segura de que había quedado lejos
del perímetro donde me siento segura, escribí su nombre: Francisco Medina.
Una mujer que a los 30 años descubre puertas en el ruido de
su genealogía. Una mujer que empieza a diagnosticar sus voces: una familia
llena de mujeres solas, misteriosas, ella ha elegido el viaje por encima del amor. Ahora descubre un montón de
mujeres con el cuerpo recubierto de pudor y vergüenza, desconectadas todas las
aristas posibles del placer. ¿Por qué dormían en camas separadas abuelo y
abuela, cuál dimensión solitaria del amor estaban habitando, cuál entrega
católica se escondía en sus gestos de absoluto compromiso? (A mi abuelo, la
artritis le impidió volver a quitarse su anillo de bodas).
Ya basta de mujeres tristes cargando en el ombligo todo el
desconsuelo de cada terremoto toda la ansiedad del mundo.
Ricardo nos está pellizcando las nalgas porque es primavera y estos días sólo se vale bailar y desvelarse con amigos. Umbrella House, sólo tengo un fin de semana para untarme el brillo acelerado de tu ciudad alucinante Sobre las nubes Estoy volando
Tengo enormes dudas acerca de la voz que una mujer debe tener a los 30 años Mi voz que hace temblar los aeropuertos Voz de tsunami o reactor nuclear Ahora el avión se inclina da una vuelta
El océano Atlántico está lleno de barcos de carga
Ricardo León Peña Villa qué gran amigo fuiste
Qué gran amigo eres desde la nueva dimensión de tus cenizas Es muy difícil imaginarte ceniza empezar a descender a la ciudad y saber que tu voz le pertenece al misterio del pasado
a diez años de las Torres Gemelas, puerta de este siglo, sin lugar a dudas Tendré que volver a pisar Central Park para encontrarte dentro de los saxofones en un andén rumbo al Oriente en las entrelíneas de la prensa internacional Ricardo León Peña Villa qué gran maestro fuiste con tus generosas manos capaces de multiplicar por 100 el potencial creativo de los más despistados capaz de multiplicar por 1000 el potencial creativo de las noches más frías del invierno del año 2005, todos adentro de tu casa recitando poemas en voz alta. Tu existencia marca un ritmo define el curso de ciertos hechos históricos que aún están por verse. Tú no te mueres, Ricardo, Santo Poeta de la Vareta, Santo Fantasma de la Poesía en Libertad.
En 1936, Emilio S Belaval publica Cuentos para fomentar el Turismo. Este libro, reeditado varias veces por las editoriales institucionales de Puerto Rico, presenta, con humor y cinismo, una realidad nacional que en aquéllos tiempos se quería pensar bajo el lente del interés internacional. Como en muchos otros países latinoamericanos, el turismo, una de las estrategias de homogenización y sanitación que imperaron a principios del siglo veinte, se proponía como la actividad económica que “salvaría” a Puerto Rico de la miseria y lo dispararía al mundo del glamour y el progreso económico. Pero la realidad de la población puertorriqueña representada en los Cuentos para fomentar el turismo pone en evidencia otras dinámicas; Belaval revela a un campesinado aferrado a los valores agrícolas que se resiste a las políticas homogenizantes de la americanización y la capitalización de la tierra.
Belaval también había publicado, años antes, otro libro importante: Cuentos de la Universidad, en el cual personifica al flamante estudiantado de la joven Universidad de Puerto Rico, fundada en 1903, poco después de la ocupación norteamericana en 1898 (Rodríguez Juliá, 13). En muchos de estos cuentos, los estudiantes son caracterizados como una burguesía aspiracional para quienes la educación representa el boleto de salida de la pobreza y la ruralía. Estos títulos emblemáticos de la literatura puertorriqueña del principios del siglo XX revelan dos movimientos importantes en el devenir del pensamiento de la isla: uno hacia adentro, nostálgico y costumbrista, y otro hacia afuera, en donde no hay cabida siquiera para mirar atrás. Cabe mencionar que estas tendencias han sido matizadas por una marcada actividad migratoria de éxodo y circulación a los Estados Unidos, punto de análisis fundamental para poder comprender la realidad y la representación de lo puertorriqueño contemporáneo.
El poemario de Mara Pastor, Poemas para fomentar el turismo, (2011) se inmiscuye --con firmeza y sagacidad poética-- dentro de estos asuntos que han preocupado a los intelectuales puertorriqueños durante más de un siglo. Ya desde el título, retoma con cínica obviedad el texto de Emilio S. Belaval, retando de alguna manera a la genealogía literaria de la isla. Además, ella misma ha dicho sobre el libro que “también es sobre ser estudiante y sobre la sensibilidad que esto produce en estos tiempos” (del Blog de Mara Pastor). Más aún, Mara Pastor se refiere al estudiantado como una condición del paso, más parecida al “estar” que al “ser”: “"estar", algo así como un gesto del tránsito, un estado de la materia. Lo que ha sido constante de alguna manera ha sido viajar mientras "estoy" estudiante”, afirma. Ya en el primer poema del libro, “Turismo interno”, el sujeto lírico establece el vínculo: “pensaba en estudiantes / como recogiendo palabras / de un derrame petrolero” (11). Este paralelismo que traza Mara Pastor entre la búsqueda de conocimiento y tránsito detonante es una característica que representa a gran parte de la población “educada” de la isla. Mucho se ha escrito sobre la llamada “fuga de cerebros” y las más recientes oleadas migratorias de puertorriqueños hacia los Estados Unidos tienen que ver, sin duda, con las oportunidades profesionales, educativas y vivenciales que el acceso a las universidades norteamericanas facilitan. Al respecto, había escrito en 1993 Magali García Ramis en su conocido ensayo Los cerebros que se van y el corazón que se queda (La familia de todos nosotros, 1993):
Cerebros, esa gran masa encefálica que como nube nuclear se desplaza lenta y constantemente hacia el extranjero; esos sesos con patitas que se suben a diario a los aviones rumbo a otra vida: doctores a Dallas, profesoras a Boston, maestros a Rutgers, pintores a San Francisco, trabajadores sociales a Nueva York, enfermeras a Chicago, arquitectos a Miami, investigadores a Washington, sociólogas a México, ingenieros a Arabia Saudita...
Y es que, por fortuna o lamentablemente, la experiencia de la migración plantea contradicciones y dinámicas que no vale la pena subsanar. El sujeto insular se descubre de súbito como parte de un mundo mucho más grande que se abre paso a paso y se empieza a reconocer y a definir desde esas otredades. Poemas para fomentar el turismo va dedicado “A los 300,000 puertorriqueños que emigraron del 2005 al 2009”. La discusión se abre y el intercambio se hace posible: ¿Cómo nos ven los otros y cómo nos vemos nosotros mismos?, ¿Cómo cambian nuestra visión de mundo el movimiento, el viaje, la migración?, ¿Qué tenemos que decir como migrantes o como turistas? ¿Cuándo dejamos de ser turistas para convertirnos en migrantes? Y ya dentro del mundo, ¿cómo vemos o interpretamos esas otras realidades que tenemos la oportunidad de conocer? En el libro de Mara Pastor, la noción original que Belaval planteaba al acuñar “para fomentar el turismo” como condicional del título de sus cuentos experimenta un viraje significativo. No se habla aquí del fomento del turismo hacia la isla, sino todo lo contrario. “Algo así como éxodo y repetición”(en "Luego fuimos a Camden", 49), el sujeto poético que se desarrolla en el texto es un sujeto que viaja y observa, turista maravillado o migrante con un tercer ojo muy crítico, nunca se sabe.
De lo que no cabe duda es que el tránsito que se pone en evidencia en estos textos es insumiso y bizarro. Los lugares extranjeros en donde la voz poética logra reconciliarse son, precisamente, los más inusuales, “síntoma inevitable de que a las afueras / también hay caimanes / en las urbanizaciones”(en "Caimanes", 42), respira aliviada en uno de los poemas. El sujeto que viaja, por más crítico que sea, por mejor disposición que tenga, siempre se encuentra vulnerable, al borde de un miedo o peligro que hay que enfrentar y vencer. El temor a los aviones, la extrañeza del vuelo, la resignación frente a los fenómenos atmosféricos de otras latitudes, son algunas de las facetas de la subjetividad del mal llamado “turista” que se revela en los textos de Mara Pastor. “Soy el ángel de todas las azafatas con mis pestañas duermo el miedo de los tripulantes las azafatas iconoclastas erizos sin miedo nostalgia aérea de las viudas negras vacíos de aire los pilotos cansados” (en "Jetlags", 53), va rezando como un mantra, mientras viaja de un lado a otro, ya sin proponérselo, como si fuera la maldición de los migrantes el no poder detenerse nunca.
Yo he aterrizado tantas veces y nunca pensé en traficar conmigo una crisis mundial (en "La trompeta del arcángel", 21)
A diferencia de los poemarios anteriores de Pastor, en Poemas para fomentar el turismo observamos una politización inminente de su discurso, fruto del acceso a la información que proporciona el contacto directo con “afuera”. La naturaleza lírica experimental, los juegos intertextuales y las remembranzas domésticas que sobresalen en Alabalacera (2006), El origen de los párpados (2008) y Candada por error (2009) se ven enriquecidos por esta naciente agudeza crítica que le permite observar y compartir la realidad social que la rodea.
Nos sentaron en la mentira de las cosas que resultó un asiento muy incómodo del que nos paramos con contestaciones leídas a espaldas de maestros de creación literaria (en "Los estudiantes", 57)
La franja de Gaza, la extinción de las abejas y las catástrofes ecológicas, Guantánamo, el Apartheid, protestas en Irán, la dictadura de Franco, las minucias de la economía transnacional, la amenaza pandémica, la trata de personas, el feminicidio y los movimientos ocupas del 2011 se entremezclan en sus versos, en una contienda campal donde la realidad del mundo se enfrenta a los enajenantes placeres intelectuales de la academia y a las seducciones del consumo:
Como en el poema épico del Bhagavad Gita, Arjuna comprende que enfrentarse a lo que ama es un deber ético para llegar a la justicia. (en "Los estudiantes", 57)
En esa contradicción, precisamente, leo el hallazgo más luminoso de los textos de Poemas para fomentar el turismo. No es que Pastor haya abandonado el registro lírico que la caracteriza. Seguimos encontrando el affaire matemático de su “Flora numérica”: palíndromos, neologismos, intertextos y sumatorias desfilan en estos textos con su gracia habitual. Sin embargo, “siniestra”, decide asumir el enfrentamiento irremediable contra su genealogía:
Subo escaleras quemo una casa decido volar hablo una lengua que no hablamos (en "Siniestra", 38)
“Foto desechada que se despide / por el sudor del tiempo” (en "Tercer ojo", 40),“El amor es un privilegio de los que no leen / el periódico” (en "Pentágono", 34), se lamenta, como reconociendo que hay recuerdos o costumbres que no caben en ningún equipaje. Los viajes familiares a la Florida, los gustos heredados de las tías y la abuela, suvenirs de otros aviones, y una feminidad vanidosa que tiende a definirse sólo a partir de ciertos consumos culpables–“falda de mantel de picnic (...), jabón de algas (...), charol amarillo (en "Etiquetas", 32)---, quedan inevitablemente en tela de juicio después de los viajes y las huelgas estudiantiles.
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Pero aquí no acaba todo. En Poemas para fomentar el turismo hay una coda final, un libro dentro de un libro. La última parte del poemario, Llámame Láctea, constituye una separata de ciencia ficción, como un transbordador espacial que se sale de su órbita. Después del fin del mundo pero “antes de los trenes” (en "Presagio", 67), Mara Pastor nos invita a imaginarnos migrantes o turistas en el espacio, en la luna, en otros planetas, tal vez presagio de un mundo que, amenazado por guerras y catástrofes termina extinguiéndose del todo, como las abejas que revolotean entre sus poemas.